Este 8 de marzo, Día Internacional de la
Mujer Trabajadora, volvemos a las calles a reivindicar y visibilizar la lucha
de las mujeres en pie de igualdad con los hombres, en la sociedad y en su
desarrollo íntegro como personas.
Feminismo para defender la
vida
2025
estuvo marcado por la limpieza étnica y el genocidio palestino por parte del
Gobierno israelí con la acción cómplice de EEUU y la ayuda de la actitud
irresponsable e impasible de gran parte de los gobiernos europeos. 2026 ha
comenzado con un nivel de agresión imperialista sin precedentes desde la II
Guerra Mundial. En tan solo dos meses, hemos sido testigos del secuestro del
legítimo presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y de Celia Flores por parte
del Gobierno de Trump, de los bombardeos de EEUU e Israel a Irán con consecuencias
imprevisibles en todo el Oriente Medio, así como de sus constantes amenazas a
Cuba, Colombia, Groenlandia y a todos los pueblos que se enfrentan a sus
intentos coloniales e imperialistas de dominio del mundo a través de las armas.
La
guerra imposibilita la vida y acelera la destrucción del planeta. Por eso, seguimos denunciando el genocidio
palestino y los más de 500 asesinatos desde el falso alto al fuego.
Feminismo para defender la
paz
El 8
de marzo es un hito histórico del feminismo en la defensa de la Paz. Una paz
construida desde el multilateralismo y el derecho internacional.
Las
feministas de IU volvemos a las calles a reclamar la paz y el cese de las
guerras. Gritamos no a la guerra en Ucrania, en Yemen y en el Sahel y nos
unimos al grito de nuestras compañeras saharauis contra la opresión y el
capitalismo.
Feminismo para vivir en
paz
La
paz no es solo la ausencia de guerra, la paz es vivir sin violencia machista,
sin miedo, sin precariedad y sin desahucios. Es garantizar la vivienda, los
derechos laborales y una organización social de los cuidados que no recaiga
gratuitamente sobre las mujeres.
Feminismo para educar
contra el odio
Frente
a los discursos reaccionarios que señalan a mujeres, personas migrantes,
racializadas, trans o empobrecidas, apostamos por una educación pública que
construya igualdad, pensamiento crítico y convivencia. El feminismo es la mayor
herramienta democrática contra el odio y la exclusión.
Feminismo para sostener la
vida
Este
8 de marzo volvemos a las calles a denunciar que, si bien la sostenibilidad de
la vida es responsabilidad de toda la sociedad en su conjunto, la organización
de los cuidados sigue siendo capitalista y patriarcal. La resolución de los
cuidados sigue recayendo en los hogares, principalmente sobre las mujeres y de
manera gratuita. Asimismo, en el caso de que los cuidados salgan al mercado, lo
hacen en condiciones de precariedad absoluta, con un resultado basado en la
desigualdad de género, etnia y clase social.
Denunciamos
también la violencia de especuladores, rentistas y fondos buitres, acumuladores
de viviendas. Las desigualdades estructurales de género también alcanzan al
acceso y mantenimiento de los hogares.
El
fallo de las instituciones a la hora de aplicar medidas de protección y
reparación a las víctimas de violencia machista provoca desahucios de mujeres e
hijas/os. Un sistema brutal que desprotege a las más vulnerables. Exigimos
pisar el acelerador de la agenda feminista.
Feminismo para defender la
memoria colectiva
Este
8 de marzo salimos a las calles a denunciar al fascismo que pretende volver a
adueñarse de nuestras vidas. El feminismo ha sabido transformar cicatrices
históricas en luchas colectivas y, por esto mismo, la lucha feminista como
movimiento transversal, nos convierte en diana del odio de la extrema derecha y
el neofascismo. Las feministas de IU respondemos alto y claro: fascismo nunca
más.
Nos
quieren calladas, sumisas y resignadas. Por el contrario, este 8 de marzo, como
todos los 8 de marzo, nos movilizaremos en nuestras calles, casas, centros de
trabajo y en cada rincón del planeta donde se lucha por la vida. Nosotras
decimos basta. Exigimos una vida libre de violencias, de explotación, de
desigualdades. Una vida en paz, con derechos, con justicia, con libertad.
Mientras la violencia continúe en todas sus expresiones, nuestra lucha no se
detendrá.
Este
8 de marzo volvemos a las calles a gritar alto y claro que fascismo nunca más.
La memoria colectiva del feminismo es la herramienta de construcción de un
futuro libre de fascismo. Recordaremos a las miles de mujeres que no encajaban
en el ideal nacionalcatólico y que, por ello, sufrieron la represión sexual y
moral del franquismo. Como instrumento de control de las mujeres, el franquismo
constituyó el Patronato de Protección a la Mujer. Hoy sus herederos pretenden
volver a aquellos tiempos pasados, ignorando la fuerza de la sororidad y del
feminismo. Quienes quieren acallar nuestras voces nos tendrán fuertes, unidas y
en las calles. La proclama «Si tocan a una, nos tocan a todas» es el grito
colectivo de la lucha feminista, el grito de la no resignación, del no nos
conformamos con los derechos conquistados: vamos a por más. Ante tanta
violencia, guerras devastadoras que destruyen vidas y el planeta, saldremos a
la calle a reclamar que el feminismo es la única respuesta posible.
Nos
quieren calladas, resignadas y divididas. Este 8 de marzo volvemos a estar en
las calles, en los barrios y en los centros de trabajo. Transformamos la rabia
en lucha colectiva y la memoria en fuerza organizada.
Ante el fascismo, más
feminismo.
Ante la guerra, más
feminismo.
Ante la desigualdad, más
feminismo.
Porque el feminismo es
para cambiarlo todo.
Viva la lucha de las
mujeres.
Manifiesto de Izquierda
Unida por el 8M de 2026, Día Internacional de la Mujer Trabajadora

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