Izquierda Unida ha denunciado en un comunicado los hechos ocurridos en el desfile de
Carnaval celebrado en el polideportivo de Hoyo de Manzanares, cuando unos vecinos fueron insultados, son sencillamente inaceptable. Y lo más grave: silencio absoluto de la alcaldesa y del equipo de gobierno.
Para
nuestra organización que en un acto público, en un evento infantil y por lo
tanto con participación de menores y familias, que una señora llamada Beatriz,
conocida como “la Pitones”, se dedicara a gritar insultos como “rojos de
mierda”, y ello en un espacio municipal.
Por
desgracia no es un hecho aislado, no surge por casualidad; es consecuencia del
clima de crispación que vivimos en nuestro pueblo. Ya en la anterior
legislatura, cuando la actual alcaldesa estaba en la oposición, pleno tras
pleno se vertían bulos, descalificaciones y acusaciones constantes que fueron
sembrando división en el pueblo.
Ahora,
con responsabilidad de gobierno, lejos de rebajarse el tono, la situación ha
ido en aumento. Antes los ataques iban dirigidos a concejales. Hoy se señala y
se insulta directamente a ciudadanos.
Cuando
se normaliza el insulto en actos públicos, cuando no se condena, cuando se mira
hacia otro lado, se está enviando un mensaje muy peligroso: que todo vale.
Y no, no todo vale.
La
convivencia en nuestro municipio merece respeto. Los niños no tienen por qué
crecer escuchando odio en actos municipales. Y los vecinos no tienen por qué
soportar insultos de nadie por pensar diferente.
Desde
Izquierda Unida exigimos una condena pública clara e inmediata por parte de la
alcaldesa y del equipo de gobierno. Gobernar no es callar ante el odio; es
garantizar la convivencia y dar ejemplo.
La
pregunta es clara: ¿qué será lo próximo? ¿Vamos a esperar a que haya una
agresión física para que alguien asuma su responsabilidad? El silencio, en
estos casos, no es neutralidad. Es complicidad.

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