Hay momentos en los que la memoria no es solo recuerdo, sino una forma de orientarse. De saber de dónde venimos para decidir, con mayor claridad, hacia dónde queremos ir.
Este
año, el 25 de abril, se cumplen 40 años de la fundación de Izquierda Unida.
Cuatro décadas de un proyecto colectivo que nació con la voluntad de construir
una sociedad más justa, más democrática y en paz. Un proyecto que ha atravesado
distintos momentos históricos sin perder aquello que le daba sentido: la
defensa de lo común y el compromiso con la mayoría social. 40 años después,
seguimos aquí.
Seguimos
defendiendo la paz frente a la guerra, el diálogo frente a la imposición y la
cooperación entre pueblos frente a la lógica de bloques y confrontación. Porque
si algo define a Izquierda Unida desde su origen es su compromiso firme con un
mundo más justo, más solidario y más humano.
Estos
40 años son, sobre todo, una historia colectiva. La de miles de compañeras y
compañeros que han sostenido este proyecto en los momentos fáciles y, sobre
todo, en los difíciles. La de quienes han estado en las instituciones, pero
también —y especialmente— en las calles, en los centros de trabajo, en los
barrios y en los movimientos sociales
Izquierda
Unida ha sido una herramienta útil para la gente trabajadora. Una organización
que ha sabido resistir, adaptarse y seguir siendo necesaria. Y lo ha hecho
manteniendo una coherencia clara: estar siempre del lado de la mayoría social,
defendiendo derechos, servicios públicos y democracia.
Hoy,
cuando el mundo vuelve a asomarse a lógicas de guerra, cuando las desigualdades
se agrandan y cuando el fascismo intenta abrirse paso cuestionando derechos
conquistados, reivindicar estos 40 años es también una forma de decir que
seguimos siendo imprescindibles.
Que
hay futuro si hay organización, que hay esperanza si hay proyecto colectivo,
que hay alternativa si hay izquierda y que sin militancia no hay transformación
posible. Por eso queremos que este aniversario no sea solo una mirada al
pasado, sino también un acto de afirmación política y de impulso hacia
adelante.
Queremos
contar con quienes, de una forma u otra, habéis estado estos 40 años en la
lucha, en las movilizaciones y en cada paso adelante y que, por tanto, formáis
parte de la historia de Izquierda Unida: de su pasado, de su presente y de su
futuro
Un abrazo fraternal
Antonio Maíllo
